
EL CREDITO COOPERATIVO
El crédito es un importante apoyo en la economía personal o familiar. Hace posible la adquisición de vivienda y de bienes de consumo duradero, el pago de costos educativos, el emprendimiento de negocios, la solución de imprevistos.
Pero el crédito, como todos los servicios, tiene un costo. El costo o precio del crédito es el interés que paga el deudor al prestamista por el uso del dinero durante algún tiempo, y su cuantía depende de la tasa de interés.
Cuando adquirimos en el mercado cualquier bien o servicio siempre nos fijamos en el precio. Tomamos en cuenta también otros elementos como la calidad de la atención, el prestigio del proveedor, incentivos que ofrece, etc. Cotizamos, comparamos y elegimos la mejor opción. Es una buena actitud, válida también cuando decidimos contratar un crédito. Es prudente y conveniente analizar la tasa de interés, los costos adicionales a la tasa, las ventajas y los incentivos que ofrezca el prestamista.
CODEMA tiene como política fijar tasas de interés favorables al asociado; esto es, tasas fijas inferiores a las que cobran otras entidades. Y esta diferencia resulta mucho más significativa si se toman en cuenta los estímulos por pago oportuno de las cuotas y la ausencia de costos adicionales a la tasa.
Pero más importante aún: hacer uso del crédito en una cooperativa es aportar a una empresa de propiedad colectiva y sin ánimo de lucro, lo cual significa que los excedentes se retornan a los usuario del servicio en forma de solidaridad, educación, promoción de la cultura y cuidado del medio ambiente.
Cuándo es razonable endeudarse?
La decisión de endeudarse debe ser objeto de un cuidadoso análisis enmarcado en el propósito de utilizar eficiente y prudentemente los recursos disponibles. Tomar dinero prestado es útil y razonable en las siguientes circunstancias:
1. Cuando necesitamos financiar gastos que superan los ingresos corrientes y creemos o estamos seguros de que haciéndolo incrementamos el nivel de bienestar.
2. Cuando se nos presentan imprevistos que es necesario cubrir rápidamente tales como pérdidas de dinero o bienes, accidentes, gastos en salud, calamidades, etc.
3. Cuando decidimos deliberadamente incrementar el nivel de gasto actual, ante expectativas de mayores ingresos en el futuro.
4. Cuando emprendemos negocios o hacemos inversiones que generarán los recursos para pagar el crédito y obtener alguna ganancia.
Y cuándo NO es conveniente endeudarse?
Duro pero cierto: no es prudente endeudarnos cuando los ingresos corrientes no alcanzan para cubrir todos los gastos y no hay perspectivas de que esta situación mejore en el futuro. En este caso, si nos endeudamos lo que hacemos es sumarle al monto de los gastos el valor de los intereses y agravar la situación. No hay más remedio que ajustar el presupuesto. Porque además, en estas condiciones es muy difícil obtener crédito en entidades formales que tienen en cuenta la capacidad de pago para aprobar los créditos.
Cuando las previsiones o expectativas fallan o nos endeudamos sin prudencia, llegamos a la riesgosa situación de tener que endeudarnos para pagar deudas. Empezamos entonces a destinar una porción muy grande y creciente de nuestros ingresos a pagar intereses, lo cual deteriora rápidamente la capacidad de consumo y el nivel bienestar.
Y hasta cuánto endeudarse?
El nivel de endeudamiento razonable lo determina la capacidad de pago que depende, a su vez, de los ingresos normales o corrientes. Las entidades formales que otorgan créditos con prudencia y responsabilidad, estudian la capacidad de pago del solicitante. Lo que hacen, en términos generales, es restar del ingreso la suma de los compromisos u obligaciones vigentes, más una suma razonable para sostenimiento del grupo familiar. Si el ingreso disponible cubre el valor de la cuota del crédito se concluye que hay capacidad de pago suficiente. Es una operación que podemos hacer cuando decidimos endeudarnos.
Cuando sobrepasamos los límites de nuestra capacidad de pago ponemos en riesgo la tranquilidad, la moral crediticia, los bienes y las amistades. Es un riesgo que vale la pena medir y prevenir.